jueves, 15 de enero de 2026
miércoles, 7 de enero de 2026
Irak cubre su desierto de arcilla para evitar las tormentas de arena
Los efectos de la grave sequía que afecta a la zona, el aumento de las temperaturas y la deforestación son algunas de las razones que explican el porqué del incremento en la frecuencia de estos fenómenos
as tormentas de arena y polvo son muy comunes en algunas áreas geográficas, especialmente aquellas próximas a los grandes desiertos. Irak es uno de los países que se ha visto afectado por este fenómeno de siempre, pero que ha visto cómo se incrementan estos episodios con el paso de los años.
Los efectos de la grave sequía que afecta a la zona, el aumento de las temperaturas y la deforestación son algunas de las razones que explican el porqué de este incremento en la frecuencia. Además de generar molestias en el día a día de los iraquíes, como la cancelación de vuelos o la falta de visibilidad, las tormentas de arena también han llenado los hospitales de personas con dificultades respiratorias, incidiendo de manera directa en la salud de los habitantes.
Por ello, el país se ha plantado y ha decidido ponerle freno a estas continuas oleadas de arena que invade sus ciudades ante el aviso de que estas se intensificarán aún más, según las previsiones de las propias autoridades iraquíes.
¿La solución? Estabilizar el suelo aplicando una capa de arcilla húmeda de 20 a 25 centímetros de espesor, un proyecto que Irak ya ha comenzado a llevar a cabo en un área relativamente pequeña entre las ciudades de Nasiriyah y Samawah. Asimismo, también se están sembrando plántulas tolerantes al calor, como Prosopis y Conocarpus, que estabilicen aún más el suelo.
El proyecto tiene como objetivo principal reducir el impacto de las tormentas de polvo transfronterizas que alcanzan países vecinos como Kuwait, Arabia Saudí y Catar. Así lo explica Udai Taha Lafta, de ONU-Hábitat, quien lidera esta iniciativa destinada a combatir las tormentas de arena aprovechando la experiencia iraquí. Aunque se trata de un área pequeña, Lafta subraya su importancia estratégica y confía en que las intervenciones permitan disminuir las tormentas de polvo ya el próximo verano.
De tierras estériles a crecer vegetación
Entre las metas a corto plazo figura la protección de una carretera del sur del país donde la baja visibilidad durante las tormentas de polvo ha provocado numerosos accidentes de tráfico. Según estimaciones del Ministerio de Medio Ambiente, Irak se enfrenta actualmente a unas 243 tormentas de polvo al año, una cifra que podría aumentar hasta 300 «días de polvo» en 2050 si no se aplican medidas de mitigación drásticas.
En 2023, las autoridades iraquíes comenzaron a trabajar junto con ONU-Hábitat y el Fondo de Kuwait para el Desarrollo Económico Árabe en zonas identificadas como focos clave de generación de tormentas de arena. El proyecto se ha desplegado en tres áreas del sur del país, donde se han puesto en marcha distintos métodos, como la excavación de canales de agua y el suministro de electricidad para bombear agua desde el río Éufrates, con el fin de preparar tierras estériles para el crecimiento de vegetación.
Entre las ciudades de Nasiriyah y Samawah, cerca de las antiguas ruinas sumerias, los trabajadores se esfuerzan por estabilizar el suelo mediante la aplicación de una capa de arcilla húmeda. A largo plazo, uno de los objetivos centrales es ampliar los espacios verdes y permitir que los agricultores conserven sus tierras, después de que las sequías y la escasez crónica de agua hayan reducido de forma drástica las zonas agrícolas.
Qahtan al-Mhana, del Ministerio de Agricultura, considera que la estabilización del suelo ofrece a los esfuerzos agrícolas en regiones arenosas una oportunidad real de perdurar en el tiempo. Además, recuerda que Irak cuenta con una experiencia amplia y exitosa en la lucha contra la desertificación y las tormentas de polvo mediante la fijación de dunas de arena.
Desde la década de 1970, el país ha llevado a cabo proyectos de este tipo, aunque décadas de inestabilidad hicieron que los desafíos ambientales quedaran relegados a un segundo plano. Sin embargo, ante el impacto cada vez más severo del clima, el trabajo se ha retomado, señala Najm Abed Taresh, de la Universidad de Dhi Qar, a Afp, quien destaca que los avances actuales son lentos, pero constantes.
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viernes, 16 de junio de 2023
Árboles transgénicos para frenar el desierto
La salud de los árboles en zonas desérticas resulta crucial para que las comunidades que viven en las zonas colindantes puedan aprovecharse de un ecosistema más fértil y productivo. Soluciones como los árboles transgénicos surgen como alternativas que pueden ayudar a reverdecer estas regiones.
Las caravanas Tuareg que cruzaban el desierto del Sáhara para comerciar con la sal de Bilma veneraban al árbol de Teneré. El único árbol que encontraban en su travesía de más de quinientos kilómetros se había convertido en tabú. Era un árbol sagrado, respetado por todos y uno de los pocos puntos de referencia en la uniformidad de la duna sahariana.
En realidad, el árbol de Teneré era el más aislado y solitario del mundo. Una acacia al noroeste de Níger, a unos 400 km del árbol más cercano. Pero en una noche de 1973, un conductor borracho acabó con él. La historia del árbol de Teneré nos ayuda a entender por qué, en la actualidad, se está planteando la posibilidad de plantar árboles transgénicos para restaurar desiertos.
Origen del desierto del Sáhara
El árbol de Teneré era el último vestigio de un pasado no demasiado remoto en el que un exuberante manto de vegetación cubría gran parte de lo que hoy es el desierto del Sáhara. Algo que ocurrió hasta hace 5.500 años. Entonces, se produjo una de las oscilaciones climáticas que, de forma natural, se suceden cada varias decenas de miles de años: cambió la radiación solar, lo que alteró la fuerza del monzón e indujo una gran sequía sobre la zona.
Pero el cambio en la radiación solar no explica, por sí solo, la extensión actual del desierto del Sáhara. Hubo otro factor que amplificó la sequía: los cambios en la vegetación. La lluvia en zonas de influencia monzónica necesita que la vegetación recicle el agua de lluvia y la devuelva a la atmósfera. Así puede volver a precipitar un agua que, sin árboles, se perdería.
Es decir, que los ecosistemas saharianos de hace cinco milenios entraron en una espiral catastrófica donde un cambio en la radiación solar repercutió negativamente sobre la precipitación, lo que disminuyó su cobertura vegetal. Al perderse parte de la vegetación, la precipitación disminuyó todavía más, lo que agudizó la pérdida de vegetación, por lo que la lluvia escaseó aun más y así sucesivamente hasta llegar al desierto actual.
Plantar árboles para frenar el desierto
Por eso, para los 500 millones de personas que viven en el borde de desiertos (principalmente en África, pero también en partes de Asia central) resulta crucial plantar árboles y asegurar su supervivencia: no hay agua sin ellos.
A tal efecto se han puesto en marcha diferentes programas de reforestación a gran escala, tanto en África como en Asia. El más emblemático tal vez sea el de la Gran Muralla Verde, que busca frenar, e incluso revertir, el avance del desierto a lo largo de 8.000 kilómetros en el sur del Sahel.
Sin árboles no hay agua, por lo que resulta crucial asegurar su supervivencia para tener un impacto positivo en las comunidades que viven al borde de los desiertos
Las comunidades rurales que viven en el límite del desierto necesitan árboles para la lluvia, pero también leña para cocinar y, a ser posible, que aporten alimentos para el ganado. Y este es un balance crítico ya que la necesidad de leña en ambientes desérticos puede fomentar su degradación, por lo que se requiere de árboles con crecimiento rápido. Por lo menos, con unas tasas de crecimiento mayores a las de sustracción.
¿Cómo logramos árboles que crezcan en un desierto extremo y que, a la vez, aporten leña y recursos a la población local?
Compromisos evolutivos
El “superárbol”, entendido como el árbol perfecto, no existe. Esto es, los árboles con mayores tasas de crecimiento son, generalmente, los más vulnerables al estrés y viceversa: una elevada resistencia al estrés suele penalizar el crecimiento. Lograr árboles que resistan al estrés y que produzcan madera rápidamente es, por tanto, un reto importante.
La Gran Muralla Verde busca frenar e incluso revertir el avance del desierto a lo largo de 8.000 kilómetros en el sur del Sahel
La evolución natural de las especies no conduce a superorganismos capaces de cualquier cosa: cada adaptación tiene un coste. Los árboles que crecen rápido, por ejemplo, lo hacen a expensas de generar madera poco densa que, a su vez, es poco resistente a la sequía.
Árboles transgénicos
Por eso, un grupo de investigación ha desarrollado árboles transgénicos que minimizan este tipo de compromisos evolutivos. En concreto, se ha trabajado con dos especies de chopo: Populus euphratica y Populus tomentosa.
P. euphratica es un chopo muy resistente a la sequía y a la salinidad, común en los desiertos de Asia, mientras que P. tomentosa es una especie de crecimiento muy rápido.
El trabajo consistió en insertar en P. tomentosa uno de los genes responsables de la gran resistencia a la sequía en P. euphratica. El gen introducido es un promotor de los brasinosteroides: una hormona que fomenta el crecimiento y la supervivencia bajo condiciones de estrés.
Esta nueva línea de chopos no está todavía lista para ser usada en plantaciones, pero se está trabajando en ello. En un futuro cercano nos encontraremos con un número, cada vez mayor, de proyectos que plantean la introducción de árboles transgénicos con fines de restauración.
Otras experiencias con árboles transgénicos
En Estados Unidos, por ejemplo, el Departamento de Agricultura está actualmente valorando la posibilidad de plantar castaños transgénicos en los bosques. En ese caso, una enfermedad fúngica se esparció rápidamente desde el zoo del Bronx hasta el resto del país, diezmando las poblaciones de este árbol tan carismático.
En el imaginario colectivo, los cultivos transgénicos tienen mala prensa. A pesar de los beneficios ambientales que aportan, como las disminuciones drásticas en el uso de pesticidas. Es posible que la idea de introducir árboles transgénicos en espacios naturales, con fines de restauración, agrade aun menos.
No es asunto baladí y no se está abogando por el uso de árboles transgénicos en plantaciones a gran escala. Se está desarrollando, sencillamente, una herramienta más para la gestión sostenible de los ecosistemas. Una herramienta que deberá ser evaluada rigurosamente, como cualquier otra. Eso sí, evaluada en base a criterios científicos y técnicos, pero no en base a prejuicios. Esto no va de buenos contra malos, sino de cómo restaurar ecosistemas degradados.
https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/arboles-transgenicos-para-frenar-desierto_16990
sábado, 12 de mayo de 2018
Los fuegos se apagan en invierno
https://www.20minutos.es/comunidad-valenciana/los-fuegos-se-apagan-invierno_7013679_3.html Al infierno https://www.20minutos.es/andalucia/...
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La inmensa mayoría de los glaciares del planeta retroceden a un ritmo sin precedentes, y algunos de los primeros en desaparecer para siemp...
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http://www.20minutos.es/noticia/3086245/0/japon-examina-puertos-urgencia-reina-hormiga-de-fuego-osaka/
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RESUMEN: No hace falta bailar la danza de la lluvia en torno al fuego para producirla, como hacían los indios. En el siglo XXI basta con us...


