miércoles, 25 de marzo de 2026
jueves, 23 de mayo de 2024
🔼 Las turbulencias en aviones están aumentando por el calentamiento global
Las llamadas «CAT» son invisibles y peligrosas para los vuelos y han crecido especialmente en el Atlántico Norte
martes, 6 de junio de 2023
Lo que aprendimos del penúltimo calentamiento global
Hace 56 millones de años nuestro planeta experimentó uno de los mayores calentamientos de su historia, el llamado Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno. Ahora sedimentos extraídos a más de 8 kilómetros de profundidad ayudan a los científicos entender el cambio climático actual.
Hace 56 millones de años, la Tierra experimentó uno de los eventos de calentamiento climático más extensos y rápidos de su historia: el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM por sus siglas en inglés), el cual guarda grandes similitudes con el calentamiento actual y futuro.
Excepcional tanto por su amplitud, en la que las temperaturas aumentaron entre 5ºC y 8°C, como por su brusquedad, ya que se produjo en un lapso de tiempo de 5.000 años, un periodo muy corto a escala geológica, este episodio estuvo marcado por un calentamiento de las temperaturas a escala global. Duró unos 200.000 años y provocó numerosas extinciones marinas y terrestres.
Este escenario podría repetirse hoy, y así lo ha revelado un equipo investigadores de la Universidad de Ginebra -UNIGE- gracias al análisis de los sedimentos extraídos de las aguas profundas del Golfo de México. Sus resultados se detallan en un artículo que bajo el título Carbon isotope and biostratigraphic evidence for an expanded Paleocene–Eocene Thermal Maximum sedimentary record in the deep Gulf of Mexico se publica recientemente en la revista Geology.
UN ARCHIVO GEOLÓGICO DE UNA CALIDAD SIN PRECEDENTES
Del mismo modo que sucede en la actualidad, el PETM habría sido provocado por una alta concentración de dióxido de carbono y metano en la atmósfera, dos potentes gases de efecto invernadero. De manera similar a como ocurre hoy en día, estos gases pudieron haber sido liberados por la combinación de varios fenómenos, entre ellos la liberación de hidratos de metano atrapados en el lecho marino, el derretimiento repentino y significativo del permafrost y la inyección de magma en los sedimentos orgánicos del borde occidental de Noruega.
Debido a las muchas similitudes entre el PETM y el calentamiento actual, el equipo de la UNIGE dirigido por Lucas Vimpere, autor principal del estudio, está estudiando detalladamente los restos geológicos de este período. ''El objetivo de nuestro estudio fue investigar la influencia de estos cambios climáticos en los sistemas sedimentarios, es decir, en los procesos de formación y depósito de sedimentos, y comprender cómo estos cambios podrían haberse transmitido desde la atmósfera hasta las profundidades del océano", explica el investigador.
Para ello analizaron los sedimentos extraídos a más de 8 kilómetros de profundidad en el Golfo de México. Esta cuenca actúa como un sumidero gigante en el que se descarga el material erosionado y transportado desde el continente norteamericano durante millones de años. ''Por razones de coste e infraestructura, los sedimentos que se utilizan para estudiar el PETM generalmente se toman de ambientes marinos o continentales poco profundos. Sin embargo, gracias a la colaboración de una empresa petrolera pudimos obtener una muestra de una calidad sin precedentes sin ninguna alteración”, continúa Vimpere. Así, el núcleo extraído, de 543 metros de largo, contiene un registro sedimentario del Máximo Térmico del Paleoceno Eoceno de 180 metros de espesor, lo que lo convierte en el archivo geológico más completo de este período en todo el mundo.
PETM, UN EPISODIO CLIMÁTICO GRABADO EN ARCILLA
Una de las primeras cosas que llamaron la atención de los científicos de la Universidad de Ginebra es que el testigo extraído estaba compuesto por una gran capa de arcilla seguida de otra de arena, un resultado contrario a la intuición. “En el momento del PETM, pensábamos que había habido más precipitaciones y, por lo tanto, más erosión, y que grandes cantidades de arena habían sido transportadas primero por los sistemas fluviales hacia los océanos. Sin embargo, gracias a esta muestra pudimos determinar que fueron las arcillas y no las arenas las que se transportaron en primera instancia”, explica el coautor del estudio, Sébastien Castelltort, profesor en el departamento de Ciencias Ambientales y de la Tierra de la Facultad de Ciencias de la UNIGE.
"El PETM es un análogo potencial del calentamiento global actual".
Este hecho parece indicar que el período no estuvo marcado por un aumento en la tasa anual de precipitación, si no por un aumento en su estacionalidad e intensidad, lo que resultó en una mayor erosión de los canales de los ríos y sus áreas más profundas, lo que provocó el transporte de grandes cantidades de arcillas fluviales que quedaron depositadas en las llanuras aluviales adyacentes a las profundidades del océano. "Ahora podemos considerar la presencia de arcilla en cuencas profundas como un indicador de una mayor estacionalidad de las lluvias”, detalla Lucas Vimpere, "un fenómeno que incide en el aumento de la turbidez del océano, lo que a su vez es perjudicial para la vida marina, especialmente para los corales.
“El PETM es un análogo potencial del calentamiento global contemporáneo. Como muestran los informes recientes del IPCC, en la actualidad también estamos observando un aumento en la estacionalidad y la intensidad de las lluvias. Como muestra nuestro estudio, es probable que esto desestabilice los sistemas sedimentarios de la misma manera que durante el PETM y con las mismas consecuencias para los océanos y las especies vivas”, concluye Vimpere, quien espera que estos nuevos datos puedan integrarse en modelos destinados a predecir la evolución y las consecuencias del calentamiento global actual.
ENLACES:
https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/que-aprendimos-ultimo-calentamiento-global_19540
La próxima pandemia podría venir del Ártico
El cambio climático es innegable, pero algunas de sus consecuencias todavía son desconocidas. Investigaciones recientes sugieren que el calentamiento global podría causar que virus preservados en los hielos del Ártico salgan al exterior, incluso provocar nuevas pandemias.
Podría ser el principio de una película de terror o de un best-seller de aeropuerto: virus conservados durante milenios en los hielos árticos quedan liberados por el deshielo ligado al aumento global de las temperaturas. Estos microorganismos encuentran seres vivos con los que nunca han estado en contacto, y que por esa razón resultan extremadamente vulnerables a la infección. Se cocina la receta para el desastre: animales que transmiten el patógeno a otros animales, que a su vez se topan con los seres humanos que todo lo invaden y… Así es como puede empezar una pandemia al estilo de la de Covid-19.
Y ahora, la realidad en la que se basa este argumento de ficción menos fantasioso de lo que parece: un análisis del fondo y las aguas del lago Hazen (el más septentrional de Canadá), sugiere que los virus liberados del hielo por el calentamiento global podrían infectar a nuevos huéspedes –ya sean plantas, hongos, animales, microorganismos…– y acabar llegando a otros entornos, un fenómeno conocido como ‘infección por derrame’ o ‘derrame de patógenos’.
La investigación, desarrollada por biólogos de la Universidad de Ottawa (Canadá) y publicada en Proceedings of the Royal Society B, sostiene además que la posibilidad de que esto ocurra es mayor en lugares cercanos a glaciares en deshielo, como es el caso del lago Hazen, el de mayor volumen al norte del Círculo Polar Ártico.
ANÁLISIS GENÉTICO
ZOONOSIS Y OTROS PELIGROS OCULTOS BAJO EL HIELO
No estamos ante una buena noticia, y es que los datos científicos afirman que el Ártico se ha calentado cuatro veces más rápido que el resto del planeta, así que resulta probable que en esa región del globo haya un ejército de virus congelados a punto de reactivarse gracias al calor. Y aunque la mayoría de esos microorganismos no nos hacen daño, no sabemos qué podemos encontrar, dada su abundancia: se calcula que solo en los océanos hay al menos 1.031 virus individuales, y que los mamíferos y las aves albergan alrededor de 1,7 millones de tipos de virus que no conocemos.
El peligro del que alerta la investigación de los biólogos canadienses ya ha dado algunos avisos: en 2016, en el norte de Siberia, un brote de ántrax maligno enfermó de gravedad a decenas de personas y mató a un niño de 12 años. Según los especialistas, su origen habría sido el cadáver de un reno infectado por la bacteria Bacillus anthracis. El animal llevaba al menos 75 años conservado bajo el permafrost, la capa de hielo permanentemente congelada de las regiones circumpolares, que también está sufriendo los embates del cambio climático, y que puede darnos sorpresas desagradables al derretirse: los científicos han hallado en ella microbios con más de 400.000 años de antigüedad.
Un grupo de científicos volvió a hacer infeccioso un virus gigante que llevaba 30.000 años preservado en el permafrost siberiano
En 2014, investigadores del Centro Nacional Francés para la Investigación Científica en Aix-Marsella volvieron a hacer infeccioso un virus gigante que llevaba 30.000 años preservado en el permafrost siberiano. Y en 2020, un equipo de investigadores chinos y estadounidenses descubrió 28 nuevos virus en muestras de hielo de la meseta tibetana. Calcularon que tenían unos 15.000 años.
UN BUEN CALDO DE CULTIVO
El cambio climático y la explotación desatada de la biosfera pueden propiciar las pandemias. Según un informe de WWF, la destrucción de los hábitats naturales y el tráfico de animales nos acercan a especies con las que nunca hemos tenido contacto y que pueden albergar virus y bacterias desconocidos. Según este documento, “el cambio climático está amplificando las principales amenazas que afectan a la biodiversidad y favorece la expansión de virus y bacterias, o de sus vectores, debido a su preferencia por ambientes húmedos y cálidos, facilitando la aparición de determinadas especies en nuevas áreas donde pueden llevar enfermedades antes desconocidas o desaparecidas”.
"El cambio climático está amplificando las principales amenazas que afectan a la biodiversidad y favorece la expansión de virus y bacterias", apuntan desde WWF.
En este contexto, la ‘vuelta a la vida’ de los microorganismos preservados en el hielo es una amenaza más. Y no va a ser fácil de evitar: el Acuerdo de París de 2015 pretende que a finales de siglo la temperatura global del planeta no supere en más de 2 °C la de los niveles preindustriales, o, en el mejor de los casos, los 1,5 °C. Pero según el Informe sobre la brecha de emisiones 2021, elaborado por la ONU, las políticas nacionales en marcha nos llevan a “un aumento de la temperatura global de 2,7 °C para fines de siglo”. Para no pasar de 1,5 °C, “necesitamos reducir a la mitad las emisiones anuales de gases de efecto invernadero en los próximos ocho años”.
ENLACES:
https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/la-proxima-pandemia-podria-venir-del-artico-_18952
miércoles, 8 de marzo de 2023
viernes, 16 de diciembre de 2022
lunes, 21 de marzo de 2022
ESTA CRIATURA SIGUE VIVA TRAS PASAR 24.000 AÑOS BAJO EL HIELO
Son los `zombis´ del permafrost. Organismos y animales que, al descongelarse por el calentamiento global, empiezan a recobrar vida. Los incendios que asolan Siberia este verano aceleran el inquietante proceso. ¿Qué más revivirá cuando se derrita esa región? Un patógeno aislado desde la última glaciación podría desencadenar la próxima pandemia.
miércoles, 3 de noviembre de 2021
COP26: las 11 claves de la cumbre del clima de Glasgow
La cita, que se celebra en la ciudad escocesa, debe servir para encarrilar la lucha contra el calentamiento global
martes, 2 de noviembre de 2021
El calentamiento del Atlántico podría llevar a la extinción de las ballenas francas
Desde 2010, su población ya se ha reducido en aproximadamente un 26 % y se calcula que solo quedan 356 ejemplares.
martes, 26 de octubre de 2021
viernes, 15 de octubre de 2021
El calentamiento global le está robando el color a las libélulas y dificultando su apareamiento
Sin sus alas coloridas y brillantes, las libélulas macho resultan menos atractivas para sus parejas sexuales y por lo tanto, las poblaciones podrían disminuir trágicamente.
jueves, 3 de junio de 2021
domingo, 3 de mayo de 2020
45 grados de día, 30 grados de noche
https://www.lavozdegalicia.es/video/historias-del-tiempo/2017/03/15/45-grados-dia-30-grados-noche/0031_2017035360730513001.htm
¿Sabes qué es la Línea de Wagner?
Esta frontera imaginaria que divide Europa en dos partes está relacionado con la calidad de los vinos. El escenario de aumento de temperaturas y descenso de las lluvias podría beneficiar al sector vitivinícola gallego.
https://www.lavozdegalicia.es/video/historias-del-tiempo/2017/03/30/sabes-linea-wagner/0031_2017035379359474001.htm
Un futuro inhóspito para las ciudades de la Tierra
https://www.lavozdegalicia.es/video/historias-del-tiempo/2017/05/31/futuro-inhospito-ciudades-tierra/0031_2017055454734143001.htm
viernes, 1 de mayo de 2020
Un efecto dominó amenaza el clima de la Tierra
Los científicos alertan de que el punto de no retorno se encuentra alrededor de los 2 grados de aumento de temperatura
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2018/08/08/efecto-domino-amenaza-clima/0003_201808H8P55991.htm
jueves, 30 de abril de 2020
El Ártico representa una amenaza para el planeta entero
Un informe de la ONU asegura que la temperatura podría llegar a aumentar hasta nueve grados antes de 2080
Sí, un grado más significa mucho
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/biodiversa/2019/03/15/grado-significa/0003_201903E15C3991.htm
Los fuegos se apagan en invierno
https://www.20minutos.es/comunidad-valenciana/los-fuegos-se-apagan-invierno_7013679_3.html Al infierno https://www.20minutos.es/andalucia/...
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La inmensa mayoría de los glaciares del planeta retroceden a un ritmo sin precedentes, y algunos de los primeros en desaparecer para siemp...
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http://www.20minutos.es/noticia/3086245/0/japon-examina-puertos-urgencia-reina-hormiga-de-fuego-osaka/
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RESUMEN: No hace falta bailar la danza de la lluvia en torno al fuego para producirla, como hacían los indios. En el siglo XXI basta con us...



