martes, 7 de julio de 2026
miércoles, 25 de marzo de 2026
lunes, 5 de mayo de 2025
sábado, 28 de diciembre de 2024
lunes, 26 de agosto de 2024
martes, 9 de julio de 2024
jueves, 6 de junio de 2024
lunes, 27 de mayo de 2024
🔼 Cómo afecta el cambio climático a nuestros alimentos
Aunque es una realidad que nos está costando afrontar, el cambio climático influye en los alimentos que consumimos . Algo que tiene sentidos pues, como sabemos, los largos periodos de sequía y la falta de lluvia, por ejemplo, afectan de forma directa a la agricultura, lo que conlleva una reducción o pérdida de las cosechas y la necesidad de emplear más pesticidas.
En el caso de la ganadería, Carmen Healy, tecnóloga de los alimentos y miembro de la Junta Directiva de Alcyta (Asociación española de licenciados, doctorados y graduados en Ciencia y Tecnología de los alimentos) indica que un aumento de la temperatura provocará un estrés en el ganado que le hará más dificultoso alimentarse, lo que afectará a la calidad del producto final.
«Y en la pesca también se hará notar el cambio climático, ya que muchas especies de peces se verán obligadas a desplazarse a otras zonas. Incluso, algunas prácticas pesqueras, como la acuicultura , se verán afectadas por el aumento de la sequía y del calentamiento de las aguas», señala Healy.
Esta subida de la temperatura del mar aumenta la concentración de mercurio, por lo que se incrementará el número de peces contaminados, lo que podría repercutir en nuestra salud. «Además, el marisco se ve afectado por la toxina que produce un tipo de bacteria llamada 'Vibrio'».
Varios estudios como el denominado CLEFSA, llevado a cabo por expertos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), comparten que el cambio climático puede dar lugar a la aparición de enfermedades transmitidas por los alimentos, intensificarlas, o desencadenar otras producto de especies exóticas perjudiciales para la sanidad vegetal y animal. Algunos ejemplos serían las floraciones de algas tóxicas, bacterias marinas y de agua dulce potencialmente tóxicas, aparición de distintos parásitos, hongos, virus, vectores y otras especies invasoras.
Maduración, sabor, textura...
Uno de los aspectos principales en los que podemos notar como consumidores la presencia del cambio climático en los alimentos es en sus propiedades organolépticas (color, sabor, olor y textura). «Sobre todo en el caso de frutas o verduras cosechadas en campos de cultivo, ya que si no reciben la cantidad de agua que necesitan, pueden no llegar a crecer hasta un tamaño adecuado o no conseguir el punto de maduración óptimo», explica Healy.
Por otra parte, un exceso de agua provocado por las intensas lluvias puede conllevar la aparición de plagas , como el moteado del peral y el manzano, «producido por el hongo 'Venturia pyrina', en el peral, y 'Venturia inaequalis', en el manzano». «Y es que en presencia de mucha agua, durante más de 12 horas y a temperaturas de entre 15 y 23ºC, las esporas de estos hongos son capaces de germinar y crecer en estos frutos y hojas. En las peras y manzanas pueden llegar a agrietar su superficie y perder su valor», manifiesta la experta.
Varios estudios han puesto de manifiesto cierta pérdida de las características organolépticas en algunas frutas. Un caso concreto es el de la manzana Fuji , cuyas propiedades de acidez y firmeza se han ido mermando a medida que han ido avanzando los efectos del cambio climático. O, por ejemplo, la uva de vino, que debido al aumento de las temperaturas, la floración es más temprana y la producción más madura y dulce.
No solo la fruta se ve afectada, sino también vegetales y legumbres , como la lechuga . «Un aumento de la temperatura puede alterar la forma de la cabeza de esta planta, haciendo que parezca más hinchada y menos densa, estropeando el color de sus hojas por ausencia de clorofila, perdiendo ese color verde tan característico», declara Healy.
«El tomate también podría estar perdiendo ciertos macro y micronutrientes beneficiosos para nuestra salud, como pueden ser los carotenoides, un pigmento antioxidante que ayuda a mantener la presión arterial o a combatir el cáncer», indica la experta.
Y en el caso de las legumbres, como las alubias , están creciendo en muchos casos a una temperatura de 27ºC por el día y 22ºC por la noche, llegando a alcanzar un tamaño mucho más pequeño que aquellas que crecen a seis grados menos.
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miércoles, 22 de mayo de 2024
🔼 Máxima preocupación con el 'Glaciar del Juicio Final': está perdiendo hielo a un ritmo 'alarmante'
La velocidad a la que está cambiando el glaciar podría ser devastador para las comunidades costeras de todo el mundo
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https://www.vozpopuli.com/next/preocupacion-glaciar-del-juicio-final-nivel-mar-sd.html
martes, 23 de abril de 2024
🔼 LOS GLACIARES ALPINOS PERDERÁN AL MENOS UN TERCIO DE SU VOLUMEN EN 2050, NO TIENE REMEDIO
Incluso si el calentamiento global se detuviera por completo, el volumen de hielo de los Alpes europeos disminuiría un 34% de aquí a 2050. Sin embargo, si la tendencia observada en los últimos 20 años continúa al mismo ritmo, se perderá casi la mitad del volumen de hielo, como han demostrado científicos de la Universidad de Lausana (UNIL, Suiza) en un nuevo estudio internacional.
Para 2050, es decir, dentro de 26 años, habremos perdido al menos el 34% del volumen de hielo de los Alpes europeos, incluso si el calentamiento global se detuviera por completo y de forma inmediata. Esta es la predicción de un nuevo modelo informático desarrollado por científicos de la Facultad de Geociencias y Medio Ambiente de la Universidad de Lausana (UNIL), en colaboración con la Universidad de Grenoble, la ETHZ y la Universidad de Zúrich.
En este escenario, desarrollado mediante algoritmos de aprendizaje automático y datos climáticos, el calentamiento se detiene en 2022, pero los glaciares siguen sufriendo pérdidas debido a la inercia del sistema clima-glaciares. Sin embargo, esta predicción, la más optimista de todas, dista mucho de ser un escenario futuro realista, ya que las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando en todo el mundo. En realidad, desaparecerá más de la mitad del volumen de hielo
Otra proyección más realista del estudio muestra que, sin cambios ni medidas drásticas, si se mantiene la tendencia al deshielo de los últimos 20 años, casi la mitad (46%) del volumen de hielo de los Alpes habrá desaparecido realmente en 2050. Esta cifra podría incluso aumentar hasta el 65%, si extrapolamos los datos de los últimos diez años solamente.
2050: EL FUTURO PRÓXIMO
A diferencia de los modelos tradicionales, que proyectan las estimaciones para finales de siglo, el nuevo estudio, publicado en Geophysical Research Letters, considera el plazo más corto, lo que facilita ver la relevancia en nuestras propias vidas y, por tanto, anima a actuar. ¿Qué edad tendrán nuestros hijos en 2050? ¿Seguirá nevando en 2038, cuando Suiza podría acoger los Juegos Olímpicos?
Estas estimaciones son tanto más importantes cuanto que la desaparición de kilómetros de hielo tendrá marcadas consecuencias para la población, las infraestructuras y las reservas de agua. «Los datos utilizados para construir los escenarios se detienen en 2022, año al que siguió un verano excepcionalmente caluroso. Por tanto, es probable que la situación sea aún peor que la que presentamos», afirma Samuel Cook, investigador del UNIL y primer autor del estudio.
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL POTENCIA LOS MODELOS
Las simulaciones se realizaron mediante algoritmos de inteligencia artificial. Los científicos utilizaron métodos de aprendizaje profundo para entrenar su modelo en la comprensión de conceptos físicos y lo alimentaron con datos climáticos y glaciológicos reales. «El aprendizaje automático está revolucionando la integración de datos complejos en nuestros modelos. Este paso esencial, antes notoriamente complicado y costoso desde el punto de vista computacional, es ahora más preciso y eficiente», explica Guillaume Jouvet, profesor de la FGSE y coautor del estudio.
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viernes, 23 de febrero de 2024
El peligroso aumento de las turbulencias durante los vuelos: ¿por qué hay cada vez más?
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Si en estos años algunos pasajeros han tenido la sensación que había más turbulencias en los vuelos, estaban en lo cierto. Los pilotos lo iban avisando y ahora los científicos han puesto datos a esta realidad: efectivamente, hay más turbulencias. Según una extensa investigación de un grupo de científicos de la Universidad de Reading en Reino Unido, en los últimos 40 años, en las rutas intercontinentales más traficadas han aumentado las turbulencias de aire claro. Se trata de las turbulencias más difíciles de sortear porque no pueden ser detectadas por los radares de bordo. Provocan muchos sobresaltos durante los vuelos, molestias y sustos a los pasajeros y también hacen más complicado el trabajo de los pilotos.
La explicación se debe - como no - al aumento de las temperaturas del planeta. El cambio climático está afectando el comportamiento de la corriente en chorro, la autopista atmosférica que los aviones aprovechan para reducir el tiempo de vuelo. A pesar de no representar un riesgo para los vuelos - los pilotos están entrenados para gestionarlas y los aviones construidos para resistir a tensiones mucho más fuertes - aumentan el riesgo de incidentes entre al pasaje y la tripulación, además de provocar un sobrecoste en mantenimiento. Un factor que en las compañías aéreas tendrán que abordar en los próximos años porque - según estos estudios - las turbulencias, podrían afectarán aún más los vuelos transoceánicos.
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lunes, 5 de febrero de 2024
miércoles, 17 de enero de 2024
🔼 Ya hay una explicación para los misteriosos cráteres explosivos gigantes de Siberia
Recientes estudios sugieren que estos cráteres son producto de gases naturales calientes provenientes de reservas subterráneas en Siberia, un descubrimiento que podría tener implicaciones significativas en nuestro entendimiento del cambio climático.
Según la información proporcionada por Insider, estos cráteres, que literalmente explotan desde el subsuelo, podrían ser el resultado de una acumulación de gas natural bajo la capa de permafrost.
Imagina una botella de gaseosa congelada que, al calentarse, libera su presión de forma explosiva. Esto es similar a lo que ocurre bajo la superficie helada de Siberia, donde el gas atrapado busca una salida a medida que el permafrost se debilita.
En Siberia hay abundantes reversas naturales de gas
La localización específica de estos cráteres en Siberia se debe a la abundancia de reservas naturales de gas en la región. A medida que las temperaturas globales aumentan se están creando condiciones propicias para que estas bombas de gas natural se liberen súbitamente.
Lo preocupante de este fenómeno es su posible contribución a la crisis climática. El gas natural, rico en metano, es un potente gas de efecto invernadero. Si estas explosiones están liberando grandes cantidades de metano a la atmósfera, podrían estar acelerando el calentamiento global.
Sin embargo, la investigación aún está en curso y los científicos piden cautela. Aunque la hipótesis es convincente, se necesita más evidencia para confirmarla definitivamente. Además, es esencial entender cuánto metano se está filtrando naturalmente de estos sistemas para establecer un balance más realista del impacto potencial de estos cráteres en el cambio climático.
Los cráteres explosivos de Siberia no solo representan un impresionante espectáculo natural, sino que también pueden ser indicadores críticos del impacto humano en el planeta. A medida que los investigadores continúan desentrañando este misterio, se hace cada vez más evidente la intrincada relación entre nuestros ecosistemas y las actividades humanas.
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lunes, 8 de enero de 2024
lunes, 30 de octubre de 2023
🔼 LOS CIENTÍFICOS ADVIERTEN DEL AUMENTO DE INFECCIONES MORTALES DEBIDO AL CALENTAMIENTO GLOBAL
El calentamiento continuado del clima podría provocar un aumento del número y la propagación de infecciones potencialmente mortales causadas por bacterias
La bacteria Vibrio vulnificus crece en aguas costeras cálidas y poco profundas y puede hacer que se nos infecte un corte o una picadura de insecto al entrar en contacto con el agua del mar. Un nuevo estudio dirigido por la Universidad de East Anglia (UEA) del Reino Unido muestra que el número de infecciones por V. vulnificus a lo largo de la costa este de Estados Unidos, un punto caliente mundial de este tipo de infecciones, ha pasado de 10 a 80 al año tan solo en un periodo de 30 años.
Además, cada año se producen casos más al norte. A finales de la década de 1980, se daban casos en el Golfo de México y a lo largo de la costa atlántica meridional, pero eran raros al norte de Georgia. Hoy pueden encontrarse tan al norte como Filadelfia.
Los investigadores predicen que para 2041-2060 las infecciones podrían extenderse hasta abarcar los principales núcleos de población de los alrededores de Nueva York. En combinación con una población creciente y cada vez más anciana, más susceptible a la infección, el número anual de casos podría duplicarse. Para 2081-2100, las infecciones podrían estar presentes en todos los estados del este de EE UU.
Los resultados son importantes porque, aunque el número de casos en EE UU no es elevado, se trata de infecciones graves. Una persona infectada por V. vulnificus tiene una probabilidad entre cinco de morir. Además, es el patógeno marino más caro de tratar.
LA BACTERIA DEVORADORA DE CARNE
La enfermedad alcanza su punto álgido en verano, cuando la bacteria se propaga rápidamente. La infección daña gravemente los tejidos de la persona. De ahí que se la conozca como la enfermedad «devoradora de carne», y que a muchas personas que sobreviven se les amputen miembros.
La autora principal del estudio, Elizabeth Archer de la Facultad de Ciencias Ambientales de la UEA advierte de que «la expansión prevista de las infecciones pone de relieve la necesidad de una mayor concienciación individual y de la sanidad pública en las zonas afectadas. Esto es crucial, ya que es necesario actuar con rapidez cuando aparecen los síntomas para evitar consecuencias sanitarias importantes».
Las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la actividad humana están cambiando nuestro clima y sus efectos pueden ser especialmente graves en las costas del mundo, que constituyen una frontera importante entre los ecosistemas naturales y las poblaciones humanas y son una fuente importante de enfermedades humanas. El equipo de investigación sugiere que se podría avisar en tiempo real a los particulares y a las autoridades sanitarias de las condiciones ambientales de especial riesgo mediante sistemas de alerta temprana.
Las medidas activas de control podrían incluir mayores programas de concienciación para los grupos de riesgo, por ejemplo los ancianos y las personas con problemas de salud subyacentes, y señalización costera durante los periodos de alto riesgo. El estudio es el primero en cartografiar cómo ha cambiado la localización de los casos de V. vulnificus y en explorar cómo puede influir el cambio climático en la propagación de casos en el futuro.
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viernes, 27 de octubre de 2023
🔼 LA CORRIENTE OCEÁNICA DEL ATLÁNTICO PODRÍA DETENERSE ANTES DE LO PREVISTO
Los científicos predicen un colapso de la corriente oceánica del Atlántico a mediados de siglo, a partir de 2025 y no más tarde de 2095.
Importantes corrientes oceánicas que redistribuyen el calor, el frío y las precipitaciones entre los trópicos y las zonas más septentrionales de la región atlántica dejarán de funcionar en torno al año 2060 si persisten las actuales emisiones de gases de efecto invernadero. Esta es la conclusión basada en nuevos cálculos de la Universidad de Copenhague que contradicen el último informe del IPCC.
Contrariamente a lo que podamos imaginar sobre el impacto del cambio climático en Europa, puede que nos aguarde un futuro más frío. En un nuevo estudio, investigadores del Instituto Niels Bohr y del Departamento de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Copenhague predicen que el sistema de corrientes oceánicas que actualmente distribuye el frío y el calor entre la región del Atlántico Norte y los trópicos se detendrá por completo si seguimos emitiendo los mismos niveles de gases de efecto invernadero que hoy.
Utilizando herramientas estadísticas avanzadas y datos sobre la temperatura oceánica de los últimos 150 años, los investigadores calcularon que la corriente oceánica, conocida como Circulación Termohalina o Circulación Meridional de Oscilación del Atlántico (AMOC), se colapsará, con un 95% de certeza, entre 2025 y 2095. Lo más probable es que esto ocurra dentro de 34 años, en 2057, y podría acarrear grandes problemas, en particular el calentamiento de los trópicos y el aumento de las tormentas en la región del Atlántico Norte.
«Apagar el AMOC puede tener consecuencias muy graves para el clima de la Tierra, por ejemplo, al cambiar la forma en que se distribuyen el calor y las precipitaciones a escala mundial. Si bien el enfriamiento de Europa puede parecer menos grave a medida que el globo en su conjunto se calienta y las olas de calor son más frecuentes, este apagón contribuirá a un mayor calentamiento de los trópicos, donde el aumento de las temperaturas ya ha dado lugar a condiciones de vida difíciles», afirma el profesor Peter Ditlevsen, del Instituto Niels Bohr.
«Nuestro resultado subraya la importancia de reducir cuanto antes las emisiones globales de gases de efecto invernadero», afirma el investigador.
Los cálculos, que acaban de publicarse en la prestigiosa revista científica Nature Communications, contradicen el mensaje del último informe del IPCC, que, basándose en simulaciones de modelos climáticos, considera muy improbable un cambio brusco en la circulación termohalina durante este siglo.
SEÑALES DE ALERTA TEMPRANA PRESENTES
La predicción de los investigadores se basa en observaciones de las señales de alerta temprana que muestran las corrientes oceánicas cuando se vuelven inestables. Estas señales de alerta temprana de la circulación termohalina ya se habían descrito anteriormente, pero sólo ahora el desarrollo de métodos estadísticos avanzados ha permitido predecir cuándo se producirá un colapso.
Los investigadores analizaron las temperaturas de la superficie del mar en una zona concreta del Atlántico Norte desde 1870 hasta la actualidad. Estas temperaturas de la superficie del mar son «huellas dactilares» que atestiguan la fuerza de la AMOC, que sólo se ha medido directamente en los últimos 15 años.
«Utilizando herramientas estadísticas nuevas y mejoradas, hemos realizado cálculos que proporcionan una estimación más sólida de cuándo es más probable que se produzca un colapso de la Circulación Termohalina, algo que no habíamos podido hacer antes», explica la profesora Susanne Ditlevsen, del Departamento de Ciencias Matemáticas de la UCPH.
La circulación termohalina ha funcionado en su modo actual desde la última glaciación, en la que, efectivamente, la circulación se colapsó. Se han observado 25 saltos climáticos bruscos entre el estado actual de la AMOC y el estado de colapso en relación con el clima de la era glacial. Se trata de los famosos eventos Dansgaard-Oeschger, observados por primera vez en testigos de hielo de la capa de hielo de Groenlandia. En esos eventos, los cambios climáticos fueron extremos, con cambios de 10 a 15 grados en una década, mientras que el cambio climático actual es de 1,5 grados de calentamiento en un siglo.
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martes, 10 de octubre de 2023
🔼 Dos grados más harán de la Tierra un lugar inhabitable para 4.000 millones de personas
- Oriente Medio, África o el sudeste asiático experimentarán temperaturas y niveles de humedad mortales para el ser humano
Alrededor de 4.000 millones de personas experimentarán olas de calor constantes que «superan la tolerancia humana» si la Tierra se calienta dos grados más respecto a los niveles preindustriales. Ese es el pronóstico de un estudio realizado por investigadores de las universidades Estatal de Pensilvania y Purdue (Estados Unidos), y publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.
Desde el comienzo de la revolución industrial, cuando los humanos comenzaron a quemar combustibles fósiles en máquinas y fábricas, las temperaturas en todo el mundo han aumentado aproximadamente un grado más de media. En 2015, 195 países y la UE adoptaron el Acuerdo de París con el objetivo es limitar el aumento de la temperatura mundial a dos grados por encima de los niveles preindustriales y hacer esfuerzos para reducir ese umbral a 1,5 grados.
El equipo de investigadores modeló incrementos de temperatura global que oscilan entre 1,5 y cuatro grados para identificar áreas del planeta donde el calentamiento conduciría a niveles de calor y humedad que excederían los límites humanos. «Para comprender cómo los problemas complejos del mundo real, como el cambio climático, afectarán la salud humana, se necesita experiencia tanto sobre el planeta como sobre el cuerpo humano», indica W. Larry Kenney, profesor de fisiología y kinesiología en la Universidad Estatal de Pensilvania.
Niveles de humedad mortales para el ser humano
Los investigadores emplearon como indicador una temperatura de bulbo húmedo —indicador de cuánto puede enfriarse el cuerpo humano por sí mismo mediante el sudor— de 32 grados, un punto en el que incluso a la mayoría de las personas sanas les resulta difícil permanecer en el exterior por mucho tiempo y las menos sanas pueden enfermar mucho o incluso morir.
Este indicador se mide cuando se envuelve el termómetro en un paño de algodón empapado de agua con el fin de averiguar la temperatura húmeda del aire, lo que refleja la capacidad de la humedad para evaporarse. Ése es el mecanismo para que el cuerpo humano mantenga su temperatura interna con la evaporación del sudor.
A una temperatura de bulbo húmedo superior a cierto límite, el cuerpo humano no puede refrescarse bastante como para sobrevivir más que algunas horas. Entonces, por encima de 31 grados de temperatura de bulbo húmedo se recomienda un mayor tiempo de descanso para evitar el agotamiento por calor.
Además de la temperatura y la humedad, el umbral específico para cualquier persona en un momento concreto también depende de su nivel de esfuerzo y de otros factores ambientales, como la velocidad del viento y la radiación solar.
Según los investigadores, temperaturas y humedad que exceden los límites humanos se han registrado solamente un número limitado de veces en la historia de la humanidad (y solo durante unas pocas horas seguidas) en Oriente Medio y el sudeste asiático.
Los resultados del estudio indican que si las temperaturas globales aumentan dos grados por encima de los niveles preindustriales, los 2.200 millones de residentes de Pakistán y el valle del río Indo en la India, los 1.000 millones de personas que viven en el este de China y los 800 millones de habitantes del África subsahariana experimentarán anualmente «muchas horas de calor que superan la tolerancia humana».
Estas regiones experimentarían principalmente olas de calor de alta humedad, que pueden ser más peligrosas porque el aire no puede absorber el exceso de humedad, lo que limita la evaporación del sudor de los cuerpos humanos y la humedad de algunas infraestructuras, como los refrigeradores evaporativos.
Más de 3ºC: EE.UU., América del Sur y Australia en peligro
Si el calentamiento del planeta llega a tres grados por encima de los niveles preindustriales, niveles de calor y humedad que superan la tolerancia humana comenzarían a afectar la costa este y el centro de Estados Unidos, América del Sur y Australia.
Para evitar que las temperaturas aumenten, los investigadores citan décadas de investigaciones que indican que los humanos deben reducir la emisión de gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono emitido por la quema de combustibles fósiles. Si no se hacen cambios, los países de ingresos medios y bajos serán los más afectados.
Como ejemplo, los investigadores señalan el caso de Al Hudayda, una ciudad portuaria de Yemen con más de 700.000 habitantes en el Mar Rojo. Si el planeta se calienta cuatro grados, esta localidad tendría más de 300 días al año con temperaturas que superan los límites de la tolerancia humana, con lo que sería casi inhabitable.
«El peor estrés térmico ocurrirá en regiones que no son ricas y que se espera que experimenten un rápido crecimiento demográfico en las próximas décadas», apunta Matthew Huber, profesor de ciencias terrestres, atmosféricas y planetarias en la Universidad Purdue.
Huber concluye: «Esto es cierto a pesar de que estas naciones generan muchas menos emisiones de gases de efecto invernadero que las naciones ricas. Como resultado, miles de millones de pobres sufrirán y muchos podrían morir. Pero las naciones ricas también sufrirán este calor y en este mundo interconectado todos pueden esperar verse afectados negativamente de alguna manera».
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https://www.abc.es/sociedad/dos-grados-haran-tierra-lugar-inhabitable-4000-20231010113612-nt.html
Bacterias come-uranio: un equipo español descubre en una antigua mina la gran esperanza para descontaminar aguas radioactivas
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